Tag Archives: miedo

Copiar el éxito y aprender del fracaso

Copiar el éxito y aprender del fracaso

Las tres herramientas fundamentales para el desarrollo de cualquier actividad y en cualquier ámbito de nuestra vida son: copiar o seguir modelos que consiguen metas y objetivos que se proponen (copiar el éxito), aprender de los errores en la trayectoria que conducen y persiguen a dichos objetivos (aprender del fracaso), y plantear resoluciones creativas que aporten valor y diferenciación de los procesos comunes para destacar sobre el resto (ser innovador). Exactamente en ese mismo orden. Tan simple como eso y tan difícil a menudo de asimilarlo.

De manera implícita se está hablando de nuestras emociones y sentimientos. Cuando conseguimos lo que queremos y/o necesitamos, poniendo a nuestro servicio los recursos y medios de nuestro entorno (incluyendo nuestras propias habilidades y destrezas personales), satisfacemos nuestra propia imagen como seres capaces. Nuestra conducta se basa en la repetición de patrones y modelos de comportamiento de otras personas, y esto es así desde que nacemos, es inherente a toda especie. No obstante, copiamos absolutamente todo, sin distinguir entre ejercicios óptimos o banales, y la gran mayoría de los resultados no son los esperados. Socialmente, los humanos enfatizamos y reprochamos los errores que alguien comete, para que se dé cuenta de ello, lo recuerde y aprenda para evitar cometerlos más adelante. Y sin embargo, quién no ha escuchado la cita:

“El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra”.

 Es cierto, especialmente porque la creciente presión por evitar cometer estos errores, conlleva a aumentar psicológica y progresivamente el miedo a equivocarse. Y el principal enemigo, somos nosotros mismos como bien retrata Jorge Bucay en su libro “Déjame que te cuente” bajo la lección “Autorrechazo”. Resulta paradójico que en el mundo del emprendedor, donde se estima que el 95% de las iniciativas no sobreviven más allá de 5 años, se coloquen en un pedestal los éxitos de ese 5% restante, especialmente del 0,02% en el que surgen figuras como Mark Zuckerberg, Larry Page, Bill Gates o Steve Jobs. Está muy bien copiar el éxito, pero es el camino que menos garantías ofrece. Por poner un ejemplo, una persona no aprende a pintar un cuadro imitando a una impresora, seguramente deberá dedicar muchas horas, realizar muchos ejercicios y sí, seguir copiando formas y estilos de otros que ya tuvieron éxito en su momento, pero principalmente deberá equivocarse en innumerables ocasiones antes, fracasar, y ahí se demuestra su esfuerzo, valor y persistencia, que bien debiera ser reconocido. Aprender a caminar se hace cayéndose muchas veces y buscando cómo levantarse, la experiencia es un grado.

El fracaso no es peyorativo aunque así lo manifestemos continuamente. Es una herramienta clave de aprendizaje, un vehículo que dirige nuestros avances para garantizar cierto éxito consolidado; un bagaje cultural y un talento propio de cada persona. Si estas destrezas se ven compensadas y reconocidas por el entorno, es cuando realmente se fomenta la inquietud innovadora, en el modo en que cada uno perfecciona sus destrezas y las comunica o manifiesta de manera única y personal, para sentirse útil y satisfecho con uno mismo.

En mi opinión, nos será más útil a los emprendedores si recurrimos más a aprender de los fracasos de otros, para poder evitar cometerlos nosotros mismos, que a ensalzar casos de éxito que poco tienen que ver con emprender y esforzarse uno mismo.

En próximos artículos, iré exponiendo problemas, errores y ejemplos que puedan resultaros de auténtica utilidad.

 

Imagen: Mimo Marcel Marceau por cuculain

Marcas y Patentes | Lanzar la idea y correr vs. Patentar

Por Israel Pastor Sánchez

Las facilidades de lanzarse rápidamente que proporciona internet son cada vez mayores. Si tenemos una idea basta con coger una página de blogspot o wordpress, crear una landingpage en facebook y comenzar a lanzar retweets y eventos a todos nuestros conocidos. Hasta este momento, seguramente que hemos estado preparando con esfuerzo y cariño esa idea que queremos hacer pública y soñamos con que sea el nuevo boom de internet, por lo que cuando llega este momento, vamos a apretarle al botón de publicar cuando alguién se le ocurre lanzarte la pregunta. ¿Pero has patentado la marca? No vaya a ser que alguien te la copie.

Tarde o temprano todos nos encontramos con esta valla. Queremos vender un producto y servicio, queremos que llegue a todas partes y que sea conocido, pero especialmente, que nunca deje de ser nuestro. Así que como buenos emprendedores que somos buscamos alguna empresa que gestione todo este papeleo y peguntamos un presupuesto, o le echamos un vistazo a la OAMI (La agencia europea de marcas y patentes que reside en Alicante) para aclararnos sobre precios y papeleos, en este enlace, o en la página del ministerio.

Y los resultados son esclarecedores: Registrar una marca puede costarnos  unos 450€, depende después del gasto de papeleos, el alcance de la patente y el sector al que nos dirigimos. O al menos es una cifra que da un ejemplo de lo que necesitamos para nuestro proyecto.

Es una gran cantidad de dinero, especialmente si, como suele ser el caso, no tenemos ni un duro en el bolsillo y el único gasto que hemos tenido hasta ahora es  para un servidor baratito con el que lanzar nuestra web al mundo.

Así que antes de decidirse por realizar tal inversión en nuestro proyecto debemos tener en cuenta los siguientes puntos:

  • Todo lo que hagamos y publiquemos en internet tiene por defecto copyright y está protegido. Si alguien nos copia la idea y somos capaces de demostrar que lo hemos hecho antes, se puede solucionar durante un juicio.
  • No patentar por miedo a ser copiados. Si no te atreves a contar tu idea o a lanzarla, jamás recibirás feedback. Si consigues cierta fama puedes tener imitadores, pero es muy difícil que alguien te copie, pues lo que se “ahorra” haciéndolo lo perderá en juicios por demostrarlo.
  • Hazte con el .com. Esto si que es importante, antes de lanzar tu idea comprueba que el dominio está sin registrar. Te puede costar  unos 6€ al año, y una vez que te pertenezca, cualquier imitador tendrá mucha desventaja cuando busquen el dominio en internet.
  • No tengas prisa, si acabas de lanzar una nueva idea, es posible que esta madure y evolucione a lo largo del tiempo. Gastarse los más de 400€ para luego cambiar de idea puede doler bastante.

Estas son las opiniones, que comparto, que me han llegado a lo largo de la semana pasada cuando justamente pensábamos en registrar de manera oficial nuestra marca. Mi consejo por lo tanto es que registres tu marca si lo tienes muy claro y ya no se trata de una idea innovadora si no de un negocio que genere los suficientes beneficios para poder asumir este coste. Y si no es este vuestro caso, no dejad que el miedo a ser copiado paralice vuestro proyecto,  y darle al botón de publicar.