¿Te suenan esas largas reuniones que tienen los políticos en las que al acabar no han resuelto absolutamente nada? Pues es algo que suele pasar en todas partes, no solo en la política. Hoy quiero poner sobre la mesa un concepto que me gusta bastante para solucionar uno de los problemas más importantes, la pérdida de tiempo.
El concepto de timeboxing es muy sencillo, se trata simplemente de acotar una actividad (en este caso una reunión) a un tiempo máximo determinado, fácil.
La idea a la hora de llevar esto a la práctica es la siguiente, hay que marcarse unos objetivos para la reunión, normalmente son puntos del día o similares. Una vez en la reunión se tratan dichos puntos, lo que se suele hacer normalmente, pero…
La gran diferencia es que una vez suena la campana (llegamos al límite de tiempo establecido para la reunión) se levanta sesión, da igual que no se haya adelantado nada, que falte una tontería, un puntito de nada. Esto es timeboxing, hay que terminar porque no hay más tiempo de reunión, lo que falta para la siguiente.
Puede parecer algo restrictiva, sin embargo creo que todo lo que aporta es agilidad. En las reuniones uno tiende a dispersarse, ya que no tiene en mente que hay un límite, al aplicar este todo cambia, lo normal es centrarse en lo que toca, ir a por ello. También es bueno para planificar mejor una reunión, en lugar de tratar decenas de temas se prioriza y se piensa en lo que se va a decir antes de la reunión.
Al final el timeboxing ayuda a planificar y aprovechar mejor el tiempo, empieza a practicarlo y notarás la diferencia.
Foto: Oliver in Nested Boxes de Mr. T in DC. (CC BY-ND 2.0)





