Hay que estudiar, aprender, formarse, sacarse el graduado, titularse, licenciarse, doctorarse, sacar un master y mil MBA’s…
Estoy cada vez más cansado de lo absurdo que es intentar enseñar conocimientos a una persona que no los quiere, para aprender hay que querer aprender, y el que enseña también tiene que querer enseñar.
Por mi experiencia puedo decir que no suelen cumplirse ambas condiciones casi nunca, ¿cómo vamos a aprender así?
Creo que este es un problema muy grande, la mayoría siempre defiende que hay que aprender esto y lo otro aunque sea aburrido, simplemente “porque hay que saber de todo”. No, no y no.
Las personas de a pie se pasan la vida siguiendo los caminos que marcan la sociedad, todos conocéis cuales son normalmente. Sin embargo es muy difícil encontrar a personas de éxito que hayan seguido dichos pasos, lo normal es que hayan hecho algo diferente, se hayan arriesgado, y seguramente lo hicieron por diversión.
Si llevamos este problema global a nuestro país todo se acentúa, la titulitis es un mal que habría que estirpar de España. Y no es por nada, pero muchos de los dueños de las empresas españolas no tienen formación universitaria, “eran otros tiempos” he escuchado más de una vez, “quizás” respondo yo.
Volviendo a la raíz del asunto quiero destacar que a las personas les gusta hacer mil cosas, y cada persona es distinta. ¿Cómo vamos a sacar el potencial de cada uno si el sistema es igual para todos? En mi opinión es simplemente imposible.
La motivación es fundamental, y en el sistema actual de aprendizaje tradicional la única motivación es un título y las notas por trabajos absurdos, exámenes que no valoran conocimiento alguno y mil y una cosas malas.
Pero como aprender es fundamental hay que tirarse a la piscina, pasar de los caudales marcados e ir uno por su cuenta. Lo peor viene cuando realmente aprendes en poco tiempo más que en años de tortuosa carrera.
Recuerda, divertirse es primordial.
Foto: FUN por chooyutshing. (CC BY-NC-SA 2.0)


