Durante este año, tanto yo como mis compañeros hemos estado desarrollando las ideas de nuestros proyectos. Comenzando a modelarla para convertir de una idea a un modelo de negocio, y a continuación, elaborando un prototipo que mostrar al público y comenzando a preparar el futuro del proyecto a través del plan de empresa.
Esto realmente son los buenos tiempos: sin presiones, trabajando en lo que te gusta, y conociendo más a fondo los detalles del proyecto que llevas entre manos. Hay veces incluso que uno se pierde en este camino de rosas, o que al revés, siente que no está avanzando mucho, cuando lleva varios meses en esta fase, y que necesita aligerar.
El camino es largo, y cada camino lleva su tiempo. Al igual que es importante a veces ser el primero en sacar algo, también lo es saber cuando está todo lo suficiente maduro como para salir adelante. El momento en que comienzas a dar a conocer el proyecto (que no a ti como emprendedor, eso debes hacerlo desde el principio) surgirán muchas oportunidades que puedes perder si no estás lo suficiente preparado.
Sea como sea, llega el momento en el que se da el primer salto, en el que esto deja de ser un simple proyecto, y donde se demuestra si la base que has construido a tus espaldas es sólida o no. Y ese momento es cuando te encuentra con tu primer cliente. Si tu propuesta es un objeto pequeño que vas a dar a conocer al gran consumidor, tal vez el juicio del primer cliente sea mirar el objeto de manera pensativa y meterlo a la cesta o no.
Pero si es un servicio que das a otra empresa, si tienes que hablar con el proveedor, o crear un pacto estratégico, te vas a encontrar por fin ante tu primer examen cuando estés delante de tu cliente:
- ¿Conseguiste llevar el pacto a buen puerto?
- ¿Supiste explicar en que consistía el servicio y cual sería su coste?
- ¿Has pensado como facturar este primer cliente, en el caso de que todavía no te hayas constituido como empresa?
- ¿Eres capaz de establecer claramente las condiciones del servicio? Por ejemplo, si es un proyecto informático o un edificio, necesitas saber con antelación lo que te va a costar y el tiempo que vas a tardar.
Disfrutrar del primer trozo del camino, y hacer que el resto sea igual, pero es buena idea ir preparando estas preguntas tan sencillas, y no perdernos en las tinieblas, antes de que llegue el primer examen.
Foto: Exam de albertogp123. (CC BY 2.0)
