Tag Archives: éxito

Vestíbulo de las oficinas de Tuenti en Madrid, varios informáticos sentados en sillones con sus ordenadores.

Las claves de Tuenti

Vestíbulo de las oficinas de Tuenti en Madrid, varios informáticos sentados en sillones con sus ordenadores.

Escribo este post en el tren de vuelta de Madrid, tras una interesante noticia a las oficinas de Tuenti. Todo comenzó con el concurso de “Me gusta tu pitch” que publicamos hace unos meses (a finales de abril si no recuerdo mal). Al quedar entre los 15 primeros puestos, tanto yo como mi compañero Iñaqui (También redactor de Demprendedores), fuimos invitados por la fundación Banesto a asistir con el resto de finalista a conocer las oficinas de Tuenti.

Camuflado al lado del centro de la diputación, y tras un oscuro portal llegas a la sede de oficinas de Madrid de Tuenti, en la plaza de la Corte. La primera sensación al entrar en la oficina es descubrir un despacho lleno de colorido y con una sensación de frescura (a lo que ayuda bastante las bebidas que te ofrecen en recepción). Al lado de la cocina, en la sala de “estar” con sus cómodos sofás, nos atendieron varias miembros del equipo de Tuenti, intentando explicarnos como funciona por dentro, y por que Tuenti es como es.

Comparto con vosotros, como me gusta hacer, algunas de las ideas claves que rescaté de esta charla. En el emprendedurismo no existe una respuesta revolucionaria, si no mucho trabajo, por ello siempre es interesante aprender de lo que en principio fueron una vez start ups como nosotros.

  • Mirar a lo grande: No tiene sentido empezar algo si no se aspira a ser grande (esto es compatible con empezar poco a poco). Siempre hay que pensar en crecer y mejorar. Esto permitirá no dormirse ante los competidores y crear un reto ambicioso que alente a todos los miembros del equipo.
  •  Buscar el Talento: Reclutar solo a los mejores (Pero aquellos que sepan trabajar en equipo). Vale la pena buscarlos y esperarlos, tener al mejor en un tema te garantiza también ir a la vanguardia.
  •  Mantener el Control: Es la gran propuesta de Tuenti respecto a las otras redes sociales. Garantizarte que todo está bajo control, y que tu tienes en tu red social con quién realmente quieres relacionarte.

 

 

Esas son 3 de las muchas cosas que nos han explicado. Como poco, vale la pena pararse a reflexionar sobre ellas, ya que esta claro que por ahora no les están funcionando nada mal.

 

 

Foto: Visita a las oficinas de Tuenti Madrid por sukiweb(CC BY-SA 2.0)

Cómo somos: Claves del éxito

Cómo somos: Claves del éxito

Cómo somos: Claves del éxito

Hace poquito que dejaba en uno de mis artículo, sobre actitud como emprendedores, unas reflexiones de como había que comportarse, con que actitud había que enfrentarse y como así conseguir el éxito en nuestra empresa. Uno de los últimos consejos era algo así como:

                                    NECESITAMOS ESTAR EN UNA FORMACIÓN CONTINUA.

Y me gustaría profundizar un poco más en ese aspecto en este artículo. A la sociedad, como nos indicaba @luisgalindo_lg en su conferencia, se puede clasificar a la población en tres grandes grupos

  1. Aprendices bloqueados: Aquellos que ya no quieren aprender más. Esos que te dicen, ¿Para que saber de informática para el tiempo que me queda, o con lo inútil que soy con esos aparatejos? ¿Para qué leer si con eso no me voy a sacar las castañas del fuego?  ¿Para que estudiar si con una carrera ya no se tiene trabajo? Y SON EL 60% DE LA POBLACIÓN. Si no eres de este grupo, perfecto, menos competencia 😛
  2. Aprendices pasivos: Aquellos que lo hacen sin ganas, porque hay que hacerlo o no tienen nada mejor que hacer. “Porque es para aprobar, que si no, no lo haría”, “Porque el jefe es muy pesado, pero ya tengo ganas de vacaciones.” Hay que ir detrás de estas personas para conseguir realmente algo, y si no, pasarán a ser aprendices bloqueados. ¿Y adivinas que porcentaje es? El 30% de la población.
  3. Aprendices Activos: Y aquí es el grupo dónde te encuentras. ¿Verdad? Este es el grupo de las personas que observan el día a día y aprenden de todas las oportunidades que tienen.

Si eres un aprendiz activo, o si quieres llegar a serlo, aquí están unas cuantas características a tener en cuenta. Aunque una cosa antes, por si no ha quedado claro:

            UN EMPRENDEDOR QUE NO ES APRENDIZ ACTIVO ESTÁ CONDENADO AL FRACASO

Por ello debéis de analizar bien las siguientes líneas. Un aprendiz activo es aquel que:

  • Es capaz de aprender de cualquier experiencia. Como la frase “Es que aprende hasta del mal profesor”. Y si además estas haciendo networking, siempre conseguir algo positivo aunque sea de la peor jornada.
  • Reflexionar sobre aquello que ha aprendido. Especialmente si quieres innovar, has de conocer antes cómo funcionan las cosas, para que tu innovación no rompa la tendencia y fracase. Ésta ha de ser sutil pero significativa.
  • Aplicar lo que aprendes. Un ejemplo, si tienes un proyecto, y has leido el consejo de contacta con bloggers, ten mucho morro, inmediatamente envíale un mensaje a ese blogger. Cuando aplicas lo que aprendes, obtienes verdadera experiencia y aprendizaje.
  • Busca críticas: Se vulnerable, acepta críticas y utilízalas para mejorar, no hay nada mejor que una clientela que te diga lo que quiere para acertar. Todos tenemos cosas en las que podemos mejorar. No leas este punto y pasa sin más,  ya que esto es vital par aun buen proyecto (Nada sale bien a la primera de cambio).

 

 

Foto: Hard Work por wetwebwork(CC BY-SA 2.0)

El mayor emprendedor de la época, Steve Jobs

El mayor emprendedor de la época

El mayor emprendedor de la época, Steve Jobs

¿Alguna vez te has parado a pensar cuál es el mayor emprendedor de la época? La tecnología ha sido un boom en los últimos 20 años y ha trasformado completamente nuestra rutinas y la manera que tenemos en relacionarnos con los elementos informáticos que nos rodean, por lo que seguramente ahora estarás pensando en alguno de los gigantes de Internet. ¿Te atreves a escoger entre alguno de ellos? Comparar diferentes proyectos debe ser algo bastante complejo, pero como la palabra “emprendedor” está de moda, la revista “Fortune” sí se ha parado a pensar y analizar cuáles son los 20 mayores emprendedores de la época.

La gran manzana blanca y mordida, Steve Jobs, ha quedado como el primero de la lista. Steve Jobs ha sido una completa revolución en los últimos años de la informática, y con su muerte reciente, siempre se le recordará en este momento de éxito y quedará idolizado, de ejemplo, para la posteridad.  Detrás de él vienen otros nombres como Bill Gates (Microsoft), Larry Page and Sergey Brin con su omnipotente Google, y  Marck Zuckerber con Facebook.

Estas personas han sido grandes visionarios, y la idea no ha sido el factor clave de su éxito. En muchos de los casos, nadie hubiera dado un “duro” por ellos. El éxito se encuentra en la manera en que han desarrollado esta idea, cómo se han movido y cómo han conseguido venderla, y especialmente teniendo muy claro que buscaban dar  soluciones a problemas en la sociedad. Gestionar e innovar por el camino y saber adaptarse son factores muy importantes a tener en cuenta.

Estas personas han tenido una influencia muy importante en todo el mundo y son muy conocidas gracias a la gran red que nos intercomunica a todos. Pero yo os invito a no quedarse ahí y analizar el resto de personas que aparezcan en la lista. No nos ceguemos, que internet sea una revolución no quiere decir  que todos tengamos que subirnos a este barco, que ya está quedando demasiado saturado.

Una persona innovadora tiene que ver más allá, y pensar la solución a los problemas que causan la soluciones de hoy en día.  También hay que mirar en el pasado,  a las décadas que quizás no hemos conocidos según nuestra edad, donde grandes emprendedores (aunque no se les llamara así en su momento) han conseguido levantar grandes imperios con inversiones, y por lo tanto riesgos, necesarios muchos mayores que las startups de la burbuja .com

Al final un emprendedor es alguien que crea. Puede ser que por su carisma sea más conocido y relacionado con un proyecto, o incluso que la persona que venda el nuevo modelo innovador sea diferente a la creadora, que quede en la sombra.  Pero el éxito no debe ser uno de vuestros objetivos para lanzarse a emprender, sino la satisfacción de dar una solución en un ámbito en el que te muevas cómodo y disfrutes.

Si quieres buscar los emprendedores más grandes de la época, no me fijaría en las personas más conocidas o que más dinero han ganado, le echaría un ojo a aquellos emprendedores que han conseguido recuperarse de grandes fracasos y seguir adelante aprendiendo de los errores cometidos. Pero esa es solo mi opinión.

¿Cuál es para ti el emprendedor más importante de esta época?

 

Fuente: 20 Minutos

Foto: Steve Job’s office back in 1982 por Charles Nouÿrit(CC BY-NC-SA 2.0)

El libro del "Falso Emprendedor"

El Libro del "Falso Emprendedor"

El libro del "Falso Emprendedor"

Hacía tiempo que me habían recomendado el “Libro Negro del Emprendedor“, y cuando te recomiendan algo un par de veces en sitios distintos por personas de diferentes ámbitos, eso significa que hay que echarle el ojo y tenerlo en cuenta para cuando tengas un hueco que dedicarlo a la lectura (tan importante, como nos recuerda el post de Leer, leer y leer).

Al final este libro ha caído en mis manos, y he de decir que ha cumplido con las expectativas.  Normalmente a la hora de aprender a emprender se nos explica las claves del éxito, las cosas que debemos conocer o realizar para que nuestra empresa funcione, y como ha funcionado en otros casos.  Pero Fernando Tries Bes, autor del libro, nos proporciona una visión diferente: Las claves del fracaso. Al contrario que los otros libro del tipo identifica aquellos problemas con los que muy seguro nos vamos a encontrar.

El libro presenta una estructura muy curiosa, dividida en 12 capítulos que se corresponden a los asaltos de una lucha de boxeo. En cada uno de estos capitulos cogerá algunas de nuestras formas de pensar que tenemos tan claras,y nos hará reflexionar sobre muchas cosas que o no hemos visto, o muy probablemente, no hemos querido ver.  El libro analiza nuestra motivación y motivo a la hora de emprender,  la idea, los problemas con los socios y durante el desarrollo de la empresa, los errores comunes que cometemos a la hora de crear un plan financiero, y como emprender llegará a afectar a nuestra vida personal. Y todo ello buscando una respuesta sencilla, ¿Realmente lo que quiero es emprender un proyecto empresarial?

En el libro negro del emprendedor no todo es tan negro, de hecho, muchas de las cosas que comenta no te llegará a afectar demasiado si eres realmente una persona emprendedora, porque asumirás no como inconveniente, si no como reto, los problemas que se presentan. Por ello,  como indica el autor al final del libro, realmente es el libro del “Falso Emprendedor”. Pero aunque seas realmente un emprendedor, somos como niños pequeños, que es necesario que pasemos todos por una serie de errores que nos permitirá aprender de la experiencia. Tener en cuenta algunas cosas de las que comenta el libro nos evitará, al menos, que esos errores sean menos drásticos de lo que pudiera haber sido.

Para mí a sido una lectura interesante, enriquecedora, amable y rápida, por lo que os recomiendo que echéis un vistazo al libro, y si sois emprendedores low-cost, recordar preguntar en la biblioteca de vuestra ciudad que si no lo tienen lo pueden pedir, y así estará al alcance de más personas.

Copiar el éxito y aprender del fracaso

Copiar el éxito y aprender del fracaso

Las tres herramientas fundamentales para el desarrollo de cualquier actividad y en cualquier ámbito de nuestra vida son: copiar o seguir modelos que consiguen metas y objetivos que se proponen (copiar el éxito), aprender de los errores en la trayectoria que conducen y persiguen a dichos objetivos (aprender del fracaso), y plantear resoluciones creativas que aporten valor y diferenciación de los procesos comunes para destacar sobre el resto (ser innovador). Exactamente en ese mismo orden. Tan simple como eso y tan difícil a menudo de asimilarlo.

De manera implícita se está hablando de nuestras emociones y sentimientos. Cuando conseguimos lo que queremos y/o necesitamos, poniendo a nuestro servicio los recursos y medios de nuestro entorno (incluyendo nuestras propias habilidades y destrezas personales), satisfacemos nuestra propia imagen como seres capaces. Nuestra conducta se basa en la repetición de patrones y modelos de comportamiento de otras personas, y esto es así desde que nacemos, es inherente a toda especie. No obstante, copiamos absolutamente todo, sin distinguir entre ejercicios óptimos o banales, y la gran mayoría de los resultados no son los esperados. Socialmente, los humanos enfatizamos y reprochamos los errores que alguien comete, para que se dé cuenta de ello, lo recuerde y aprenda para evitar cometerlos más adelante. Y sin embargo, quién no ha escuchado la cita:

“El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra”.

 Es cierto, especialmente porque la creciente presión por evitar cometer estos errores, conlleva a aumentar psicológica y progresivamente el miedo a equivocarse. Y el principal enemigo, somos nosotros mismos como bien retrata Jorge Bucay en su libro “Déjame que te cuente” bajo la lección “Autorrechazo”. Resulta paradójico que en el mundo del emprendedor, donde se estima que el 95% de las iniciativas no sobreviven más allá de 5 años, se coloquen en un pedestal los éxitos de ese 5% restante, especialmente del 0,02% en el que surgen figuras como Mark Zuckerberg, Larry Page, Bill Gates o Steve Jobs. Está muy bien copiar el éxito, pero es el camino que menos garantías ofrece. Por poner un ejemplo, una persona no aprende a pintar un cuadro imitando a una impresora, seguramente deberá dedicar muchas horas, realizar muchos ejercicios y sí, seguir copiando formas y estilos de otros que ya tuvieron éxito en su momento, pero principalmente deberá equivocarse en innumerables ocasiones antes, fracasar, y ahí se demuestra su esfuerzo, valor y persistencia, que bien debiera ser reconocido. Aprender a caminar se hace cayéndose muchas veces y buscando cómo levantarse, la experiencia es un grado.

El fracaso no es peyorativo aunque así lo manifestemos continuamente. Es una herramienta clave de aprendizaje, un vehículo que dirige nuestros avances para garantizar cierto éxito consolidado; un bagaje cultural y un talento propio de cada persona. Si estas destrezas se ven compensadas y reconocidas por el entorno, es cuando realmente se fomenta la inquietud innovadora, en el modo en que cada uno perfecciona sus destrezas y las comunica o manifiesta de manera única y personal, para sentirse útil y satisfecho con uno mismo.

En mi opinión, nos será más útil a los emprendedores si recurrimos más a aprender de los fracasos de otros, para poder evitar cometerlos nosotros mismos, que a ensalzar casos de éxito que poco tienen que ver con emprender y esforzarse uno mismo.

En próximos artículos, iré exponiendo problemas, errores y ejemplos que puedan resultaros de auténtica utilidad.

 

Imagen: Mimo Marcel Marceau por cuculain

¿Cuál va a ser la empresa de éxito del futuro?

¿Cuál va a ser la empresa de éxito del futuro?

¿Cuantas veces hemos soñado con ser Mark Zuckerberg? Imaginando que una idea sencilla que podría hacer cualquiera sin necesidad de una gran cantidad de recursos, convertirla en realidad en el momento preciso y convertirnos en el nuevo éxito de moda de internet, y de paso hacerse millonario. Porque realmente tenemos la ventaja de que para construir algo en la nube no hace falta realizar la misma inversión que tendría que hacer alguien que monta un restaurante.

El problema, sin embargo, es otro. Saber decidir qué, cómo y cuándo. Y con el inconveniente de que tenemos una competencia mundial, es muy probable que alguien en otra parte del mundo esté desarrollando algo similar. A parte de que los usuarios comienzan a estar saturados entre tanta novedad,  y tampoco quieren pasarse el día atados al ordenador repasando todas las redes sociales en las que se han inscrito.

¿Cuál va a ser la empresa de éxito del futuro? Parece la pregunta clave que todos nos hacemos, y sin embargo, la respuesta es más clara de lo que podríamos esperar. La empresa del futuro es aquella que se preocupe por que exista futuro. Es algo que como sociedad humana vamos a tener que afrontar más pronto que tarde, las personas se van concienciando y a través de la red surgen iniciativas espontáneas cada vez que ocurre un desastre. Hay una gran masa de público dispuesto a ayudar si se les da las facilidades pertinentes. Y por otra parte, las empresas actuales también están concienciándose y cada vez colaboran más con las ONG y realizan actos benéficos.

Y sin embargo, todavía queda mucho por hacer, muchas bocas que alimentar y árboles que replantar. No existe competencia, sino colaboración: si alguien en la otra parte del mundo está haciendo lo mismo, estaremos ayudando el doble. Hay muchos cuándo y el cómo es algo que vuestra mente emprendedora debe decidir.

Y aunque parezca que el tema está de moda ahora porque es Navidad, la palabra de emprendedor social se ha puesto de moda ya desde hace un tiempo. Está en tus manos, y que no sea porque no he avisado: sé el próximo ejemplo de éxito, hazte famoso y rico, y ayuda al planeta.

¿Qué más se puede querer?

Invirtiendo en valor: el tiempo

Invirtiendo en valor: el tiempo

Cuando uno se lanza a emprender una idea lo primero que le surge es la idea en sí, lo segundo, reflexiona sobre las necesidades de esta idea, y en tercer y último lugar piensa como satisfacerlas. En muchos de los casos esta reflexión se orientará a buscar la forma de conseguir dinero para poder construir lo poco que necesito: un servidor,   ser autónomo para poder vender,  un lugar tranquilo para trabajar… Y como es justamente lo que necesitamos, dinero, se torna lo más valioso para nosotros.  ¿Cómo financiarnos?, ¿banco?, ¿inversor?, ¿autofinanciación? Poco a poco se va haciendo dueño de nuestra mente y trasformándose en lo más valioso que podemos conseguir para nosotros. ¡Dinero!

Sin embargo, después de mi experiencia trabajando ya sea en proyectos de la carrera, propios, o de voluntario, he llegado a la reflexión de que el dinero no es para nada lo más valioso que necesitamos. Lo realmente importante, en lo que debemos invertir,  es en tiempo. El tiempo tanto para nosotros, como para nuestro equipo.  Dinero existe mucho en este mundo, se puede tener más o menos, dependiendo de nuestra astucia y habilidad, pero el tiempo es algo total y completamente limitado en nuestras vidas. Como aquella expresión ¡una vida no es suficiente!

Descartando las ideas de antiguos reyes o faraones (con mucho dinero, y poco tiempo) de inmortalizarse a través de la época. Veamos unas cuantas razones por las que es importante el tiempo.

El coste de oportunidad es un concepto que se debe tener muy en cuenta a la hora de hacer un despliegue de nuestros costes. Este concepto quiere significar todo aquello que perdemos la oportunidad de realizar o hacer porque estamos involucrados en otro proyecto. ¿Encerrarme una semana para realizar un proyecto importante puede hacer que pierda la oportunidad de un nuevo negocio en la feria de emprendedores de esta semana? Todo lo que hagas, todo lo que decidas, tiene un coste de oportunidad.

A la hora de trabajar en equipo, ya sea en un proyecto voluntario, o elaborando la idea sin pagar sueldos  hasta que no se tenga dinero, el tiempo también puede considerarse un enemigo. Al no ser una tarea de la que se pueda vivir,  es difícil que todos podáis implicaros al 100% con ella, y cada uno tendrá sus vidas y sus proyectos, a parte de esta idea. Cuando se tiene muy poco tiempo el proyecto avanzará más despacio, pero tampoco se puede presionar demasiado porque al fin y al cabo es algo que se hace de manera voluntaria. Trabajar con un buen ambiente hará que el equipo esté más a gusto y que el tiempo se aproveche más fácilmente.

Finalmente,  desde que he ido entrando en  este mundo de “emprendedores”, no hay persona que haya conocido que no esté metida en cientos de proyectos. Parece que el gen “emprendedor” entendido como comenzar “cosas” (no necesariamente un proyecto empresarial), te obliga a no estarte quieto, a necesitar acción y a comprometerte más del tiempo que tienes. Y esto también puede convertirse en un problema: no darás a basto, quien mucho abarca poco aprieta, y con ello estarás perdiendo muchas oportunidades. Y también consumirás tu salud.

La salud es algo que no hay que descuidar,  yo lo he tenido que aprender de la experiencia. Estando enfermo no podrás hacer nada, perdiendo ese precioso  tiempo con el que contabas.  Piénsalo antes de quedarte toda la noche trabajando para sacar tu idea adelante (algo que se nos suele pasar por la cabeza bastante a menudo).

Con este post no aporto realmente ninguna novedad revolucionaria. Pero sí espero haber compartido con vosotros, de forma breve, la importancia que tiene el tiempo realmente, incluso más que el dinero. Aprender a valorarlo e invertir en él es una clave para el éxito de nuestros proyectos.

 

Emprender proyectos apasionantes

Emprender proyectos apasionantes

En una de tantas conversaciones con Pep Rubio y Antonio Muñoz, frente a un café o a una barra, hablamos acerca de los proyectos que pasan de ser una idea en tu mente a convertirse en una realidad palpable.

En base a esto, me viene a la mente la siguiente pregunta, ¿qué es lo que provoca que un proyecto pase de ser tan sólo una idea a convertirse en una realidad? Algunas respuestas a esta pregunta y posibles motivos de la transición de idea a realidad, pueden ser las siguientes:

  • Es una idea innovadora y aporta gran valor a un determinado nicho de mercado.
  • Cubre una necesidad que hemos identificado.
  • Existe un alto potencial de crecimiento.
  • Los costes de lanzamiento son muy bajos.
  • Es una idea fácilmente escalable.
  • Hay un inversor interesado en participar en el lanzamiento de la idea.

Estas y otras muchas pueden ser razones de peso para pasar a la acción pero… ¿es suficiente con esto?, ¿estaremos motivados y tendremos el mismo empuje al cabo de un año?, ¿tendremos el mismo empuje al cabo de dos años?, ¿seremos capaces de involucrar, y que sientan como suyo el proyecto, a nuestros colaboradores? Posiblemente la respuesta a estas preguntas sea SÍ, o tal vez NO.

Otra opción que tenemos es preguntarnos ¿qué es lo que realmente nos apasiona?, ¿qué es lo que realmente nos hace pasar horas trabajando y perder la noción del tiempo que transcurre?, ¿qué provoca el despertar a medianoche para anotar una nueva idea en la libreta con el bolígrafo de la cabecera?

La RAE define la pasión, en una de sus acepciones, como “Apetito o afición vehemente a algo “. Imaginemos inyectar ese apetito o esa afición vehemente sobre un proyecto o idea de negocio. ¿Aumentarían las posibilidades de éxito y de mantener éste en el tiempo?, ¿es más probable que nos levantemos cada mañana con ganas de hacer crecer nuestro proyecto y de llevar éste a un mejor lugar? Posiblemente la respuesta a esta preguntas sea SÍ, o tal vez NO.

Podemos cambiar nuestras prefencias por cosas materiales, el entorno en el que nos movemos, cambiar de amigos, de compañeros de trabajo y otros muchos aspectos de nuestras vidas con mayor o menor dificultad, pero… ¿podemos cambiar tan fácilmente nuestra pasión o esto nos acompañará a lo largo del tiempo? Posiblemente la respuesta a esta preguntas sea SÍ, o tal vez NO.

Dándole alguna vuelta más a todas estas preguntas que me vienen a la cabeza, con el fin de tomar la decisión de si lanzarme, o no, a llevar a cabo un proyecto que va a requerir esfuerzo, tiempo y dinero. Me decanto por hacer primero el viaje de descubrir qué es lo que verdaderamente me apasiona, qué es aquello que me acompañará a lo largo del tiempo, ser consciente de que no estoy dispuesto a dejar de lado tan fácilmente y qué es lo que realmente me hace disfrutar, imaginar y soñar. Con estas respuestas como cimientos, seguro que será mucho más fácil llevar nuestras ideas o proyectos a buen puerto con ilusión y pasión. Todo esto sin olvidar el análisis que requiere el lanzamiento de cualquier idea.

¿Estás de acuerdo? Posiblemente la respuesta a esta pregunta sea SÍ, o tal vez NO 😉